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Alicia Sisteró

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Gran Dabbang: el restaurante “atrevido” que conquista a Latinoamérica

Dicen que lo bueno viene en frascos chicos, y el restaurante de Mariano Ramón lo confirma: 25 cubiertos, cocina de autor inspirada en la India y platitos pensados para pedir varios y compartir. Pequeño en tamaño, gigante en personalidad. Fui, comí y te cuento el viaje. ¿Vale la pena la espera para conseguir mesa? ¡Seguí leyendo y descubrilo!

Cocina asiática y la creatividad argentina: una bomba

Hay restaurantes que te conquistan con pompa y ostentación. Y hay otros que te atrapan con lo esencial: comida honesta, sabores inolvidables y una personalidad arrolladora. Gran Dabbang pertenece a esta última categoría. Ubicado en Scalabrini Ortiz (Palermo), este pequeño local de apenas 25 cubiertos se ha convertido, ya desde hace unos años, en un punto de referencia en la escena gastronómica latinoamericana. Cocina de autor con alma callejera, sabores intensos con marcada tónica india,  y una atmósfera excitante que completa el shock de placer.

Desde afuera, Gran Dabbang es discreto: fachada sin estridencias, luces cálidas, una vidriera en la que apenas se ve el logo. Pero ni bien cruzás la puerta, el aire se llena de especias y expectativas. Mesitas cercanas, la cocina al fondo, y un bullicio acogedor. No hay lujos innecesarios ni sillas de terciopelo. Acá la estrella es el plato. Se parece más a un comedor o un bodegoncito, que a lo que todos imaginan de un restaurante súper premiado (está en puesto 18 en el ranking Latinoamericas`s 50 Best Restaurants).

Mariano Ramón, chef y propietario, creó Gran Dabbang con una idea clara: platos de autor inspirados en la cocina india, del sudeste asiático y del mundo, con producto argentino. Nada de recetas copiadas al pie de la letra, acá hay reinterpretaciones con identidad propia. Camila López Gordillo, jefa de cocina, ejecuta esa visión con precisión.

“El Dabbang” es casi un lugar de culto para los cocineros de Buenos Aires. Durante años, fue el after natural de muchos chefs que, tras largas jornadas en sus propias cocinas, encontraban en este resto-bar un refugio donde saciar el hambre y compartir platos intensos y reconstituyentes. Lo comprobé en carne propia: después de un día agotador de trabajar en un restaurante, salí directo para allá. El nivel de hambre era serio, y cada bocado fue el gran premio del final del día. ¿Qué mejor que comer en el lugar que prefieren los otros chefs?

La carta es breve, pero filosa. Platos pensados para pedir varios y compartir con tus compañeros de mesa. Nosotras probamos:

Pakoras de acelga: crocantes, especiadas y adictivas. Se trata de un snack típico del sur de Asia, donde las verduras se rebozan en una masa de harina de garbanzo con especias y se fríen hasta alcanzar una textura crujiente. Vienen con yogur, salsa picante y un chutney de zanahoria que aporta dulzor y frescura. La clave es armar una pelotita  y usar la pakora como si fuera una cuchara.

Pakoras

Chernia a la plancha: simple y contundente. Se sirve sobre un curry de leche de coco, con su propio caldo reducido, tamarindo y tomates cherries. Aromas frescos de albahaca, cilantro, mostaza y limón lo elevan aún más. Se recomienda comerlo con cuchara, combinando el pescado con ese juguito que no vamos a desperdiciar, ni locos.

Bife de ciervo con puré de papaya y salsa satay (esa mezcla cremosa de mantequilla de maní, especias y soja). La lechuga no está de relleno: se usa para armar taquitos con todos los ingredientes. Armamos, enrollamos, y adentro.

Curry de pato con paratha: Un curry rico y complejo, hecho con cebolla, ajo, jengibre, lemongrass y leche de coco, servido con  paratha [un pan indio, plano].

El knock-out dulce: chocolate y algarroba con dulce de guayaba y hockey pokey (ese caramelo aireado de miel de caña, típico de Nueva Zelanda, pegajoso como un turrón blando). Después de tanto comer, nos rendimos a mitad de camino, una lástima. Todavía lo pienso y sé que volveré, aunque sea solo para darles esas cucharadas finales que se quedaron pendientes.

Los ingredientes están cuidados. Se nota. La relación de Mariano Ramón con los productores es clave en su propuesta. No es casualidad que haya sido un protagonista recurrente de la feria Masticar, donde siempre defendió la importancia del producto local y el vínculo directo con quienes cultivan y crían los ingredientes que llegan a la mesa. Su cocina no es solo creatividad y técnica, también es respeto por el origen.

Para acompañar, pedimos kombucha, que nos sorpendió. Se trata de una bebida fermentada probiótica hecha a base de té endulzado, con sabor dulce, ácido y efervescente. Pero también hay cervezas, y vinos. Gran Dabbang es wine friendly: tiene una carta de vinos bien pensada por un sommelier, con opciones por copa,  y a la temperatura justa.  ¿El servicio? Nada de mozos acartonados. Acá la onda es relajada pero profesional, y no hay división estricta entre cocina y salón: los camareros son cocineros y viceversa, lo que hace que cada plato llegue con una explicación precisa.

Lo que todos se preguntan. ¿Por qué se llama Gran Dabbang?

No lo sabemos. Pero sí sabemos que «dabbang» es una palabra hindi que quiere decir «atrevido» o «sin miedo». También es el título de una película de Bollywood del 2010 muy exitosa, cuyos afiches se pueden ver expuestos en las paredes del restaurant. Si alguien sabe por qué Mariano le puso así a su restaurante, que nos cuente. Y por qué las camisetas de los camareros tienen números en la espalda.

El spoiler que esperabas, el veredicto

¿Vale la pena la espera? Rotundamente, sí. Si te gusta la cocina intensa, con identidad, y no te molesta el ambiente ruidoso, este lugar es para vos. No toman reservas, así que llegá temprano o armate de paciencia. ¿Volvería? Sin dudas, y decidida a guardar más lugar para poder comer el postre completo.

Gran Dabbang

  • Dirección: Av. Scalabrini Ortiz 1543, Palermo, Buenos Aires, Argentina.
  • Horario: Lunes a sábados de 19:30 a 0 hs
  • Precios: Platos desde $9.500 a $33.000*
  • Opciones veganas, vegetarianas, sin gluten.
  • Consultas: +54 9 11 3501-0481
  • Instagram@dabbang_

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