El certamen federal se encamina a la gran definición los . En Mendoza, Savia Cocina Casarena se quedó con el primer puesto de la instancia Mendoza Norte con una propuesta que llevó al concurso los sabores de la infancia, los productos regionales y la memoria de las mesas familiares.
Por Alicia Sisteró
Ganar una instancia del Torneo Federal de Chefs significa cocinar bien. Pero también, implica representar a una región a través de su cocina.
El certamen, organizado por FEHGRA, plantea ese desafío. ¿Qué hacen los equipos participantes con esa consigna Eligen algunos productos locales, los elaboran y los ponen en un plato. Pero metiendo en la olla un paisaje, una historia, una costumbre, una manera de comer.
En las últimas rondas clasificatorias, San Juan, Puerto Iguazú y Santa Fe definieron nuevos representantes para la gran final nacional. Mendoza ya tiene el suyo: Savia Cocina Casarena, el restaurante de Bodega Casarena, en Perdriel, ganador de la instancia Mendoza Norte.
El equipo integrado por el chef ejecutivo Marcelo Saccone y el sous chef Juan Pablo Castellano llegó al primer puesto con “La Mesa Cuyana”, una propuesta que parte de un lugar bastante menos sofisticado que una cocina profesional: los recuerdos. La idea surgió de una conversación entre ambos cocineros. Descubrieron que, aunque habían crecido en familias diferentes, compartían una memoria gastronómica parecida: mesas donde había pan, tomate cocinado durante horas, carne preparada con paciencia y una lógica de aprovechamiento que hoy vuelve a ser reivindicada, pero que para aquellas generaciones simplemente era la manera natural de cocinar. Una cocina doméstica, sin grandes pretensiones, construida con productos sencillos y tiempo.

Una cocina argentina que mira hacia adentro
La clasificación de Savia no es un hecho aislado. En San Juan, el restaurante Chuchoca obtuvo el primer puesto con el equipo integrado por la chef Gabriela Noroña y el ayudante Facundo Espejo. La propuesta, presentada en el marco del festival S.A.B.O.R. Sanjuanino, puso el foco en la identidad culinaria sanjuanina. En Puerto Iguazú, el representante será El Quincho del Tío Querido, con el chef Esteban Paredes y su ayudante Cristian Nahuel Carballo. El equipo trabajó sobre la “Esencia Misionera” a partir de productos como surubí, mandioca y rosella. Y en Santa Fe, la ronda tuvo dos equipos clasificados. El primer puesto fue para Taberna San Juan, con Santiago Trevisán y Felipe Marcos, por su propuesta “Confluencia”, basada en sabores del litoral como el surubí y la bondiola. El segundo lugar quedó para Pullman Hotel, representado por Jorge González y Gonzalo Leiva, con “Sinfonía del Paraná”, una composición que incluyó bife ancho sous vide, pesca local, croqueta de choclo ahumado y romero, cremoso de coliflor, maíz tostado y demiglace de algarroba. Son cocinas diferentes. Territorios diferentes. Productos diferentes. Y justamente ahí está la gracia de un torneo federal.
El recorrido clasificatorio ya pasó por Tandil, Concordia, El Calafate, Junín, Río Cuarto, Jujuy, Salta, Mendoza, Mar del Plata y Bariloche, entre otras ciudades. La agenda continúa con las rondas de CABA, Chaco, Córdoba, Catamarca, San Luis, Trelew y Paraná. Y ya llega la hora de medir fuerzas de todo el país.

La gran final
Los equipos ganadores de las distintas instancias se encontrarán en la Gran Final del Torneo Federal de Chefs, que se realizará del 2 al 4 de septiembre en Hotelga 2026, en La Rural Predio Ferial de Buenos Aires. Allí deberán volver a poner sobre la mesa aquello que los llevó hasta esa instancia: técnica, creatividad, producto y, fundamentalmente, una mirada propia sobre la cocina que representan.

Y habrá que prestar atención a lo que ocurra. Hay algo deja en evidencia este torneo: para hablar de cocina argentina no alcanza con mirar a Buenos Aires ni repetir el mismo mapa gastronómico de siempre. Hay otra Argentina cocinando. Una que trabaja con lo que tiene cerca, que recupera productos, recetas y técnicas, que revisa su propia historia y que empieza a entender que identidad no significa quedarse en el pasado.
Es probable que el verdadero desafío de estos cocineros no sea demostrar quién cocina mejor. Sino quién consigue contar mejor, en un plato, de dónde viene. Y en el caso de Mendoza, eso significa bastante más que acompañar la comida con una copa de Malbec.
