¿Qué pasa cuando la parrilla argentina se encuentra con los sabores picantes y ácidos de Asia? En el corazón de Palermo, este restaurante responde con una experiencia gastronómica que es, como sus dueños, una locura linda. En esta cuasi crónica, te cuento cómo fue mi almuerzo en este lugar extravagante, lleno de lámparas rojas, murales vibrantes y platos que desafían cualquier expectativa. ¿Listos para este viaje?
Niño Gordo no es una parrilla cualquiera. Es un lugar donde el humo del asador se mezcla con aromas de curry y soja. Detrás de este delirio culinario están Pedro Peña y Germán Sitz, quienes supieron convertir este rincón de Palermo en un lugar donde la carne argentina y las técnicas asiáticas se encuentran en un concubinato perfecto. La cocina es abierta, hay fuego, hay brasas, hay chispa. Y hay un lema claro: sabor o morir.
Ambiente y servicio
Ya desde afuera, Niño Gordo grita extravagancia. Un enorme niño inflable cuelga de la cornisa en la fachada, y de fondo, muros con un estridente arte. Al entrar, la primera sala es un mar de lámparas rojas chinas, y unas pseudo peceras como ojos de buey, creando un ambiente cálido y bastante teatral. Miles de fotos que los clientes cuelgan en Instagram son la prueba (obvio, yo también).

Nos sentamos en la barra, siempre mi lugar preferido. El jefe de cocina nos saludó con un guiño cómplice y nos dijo que nos dejáramos llevar. Y así lo hicimos. La atención fue impecable: Melisa, nuestra camarera, nos explicó la mecánica del menú con una sonrisa y nos trajo abanicos por si nos daba calor (todavía me arrepiento de no haber preguntado si era un souvenir y podía llevarme uno). La recomendación: dos platos chicos y uno grande para compartir entre dos. Y Alex, el bartender, nos guió en una cata exprés de cócteles hasta dar con el ideal

La comida: un desfile de sabores
Arrancamos con el tartar, un plato fresco, intenso, con un equilibrio de texturas y un punto de picante justo.

Después llegó el Katsu Sando, la estrella de la casa: bife de chorizo empanado en pan brioche con salsas de manzana y cebolla- Suavidad y crocancia en un solo mordisco.

También probamos los dumplings de camarón y langostino con cheddar, que combinaban el umami del queso con la jugosidad del relleno. Y el mero con curry verde, manzana y papas con huevo, un plato que nos sugirieron comer con una «mordida completa» para sentir todas las capas de sabor.

El arroz frito fue un espectáculo aparte: langostinos, calamar, camarones, y picaña de yapa. Todo un hit.

Para acompañar, probamos tres cócteles: el “Takechi Kitano”, con gin Blu, lychee, limón y vino tinto; el “Juancito no toma”, un mocktail que cambia todos los días y que homenajea a un cliente habitual abstemio; y el “Blanquito” con vodka, wasabi, cordial de limón, ananá y vino blanco.

El broche de oro: un Mango Rice al estilo ‘sticky rice’ tailandés. Arroz con leche de coco, almíbar de mango y maracuyá, merengue seco y helado de mango.
Reflexión final: ¿Vale la pena?
La experiencia en Niño Gordo fue, en muchos sentidos, un déjà vu. Hace unos años, había disfrutado de un festín similar en la barra, y esta vez no fue diferente. La comida es tan buena que fue muy difícil contenernos, y comer lo justo. Nos excedimos, sí. Otra vez.
Este es un lugar para jugar, para sorprenderse, para salirse de lo clásico, es una experiencia un tanto delirante. Sobre todo si te dejás llevar. Te invita a explorar, y querer seguir probando. Desde el ambiente extravagante hasta los platos que mezclan lo mejor de Argentina y Asia, todo en este lugar está pensado para volarte la cabeza. Hasta su libro, el Libro Gordo. Pero de eso, te cuento en otro post.
Ah, y si vas, animate a preguntar por los abanicos. Tal vez tengas más suerte que yo.
Niño Gordo
- Dirección: Thames 1810, Palermo, Buenos Aires
- Horarios: Todos los días de 19 a 0 hs – Sábados y domingos de 13 a 16 hs
- Reservas: +54 9 11 2556 3091 o https://ninogordo.meitre.com.
- Precios: Platos de $5.000* a $50.000* – Cócteles de $8.000* a $24.000* – Vino por copa $7.000*
- Opciones: vegetarianas y sin gluten.
- Distinciones: puesto #34 en Latin America’s 50 Best Restaurants 2024
*Precios febrero 2025