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Alicia Sisteró

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Entre Todas: un encuentro que celebró la fuerza femenina de la cocina brasileña

Por Alicia Sisteró

Seis de las cocineras más influyentes de Brasil se reunieron en el restaurante Nelita convocadas por la chef Tássia Magalhães, para cocinar juntas en una cena colaborativa que celebró la presencia femenina en la gastronomía. Entre platos, historias y muchas risas, el encuentro marcó otra vez algo importante: las mujeres están abriendo caminos en las cocinas profesionales y lo hacen, cada vez más, acompañándose.

En los últimos años algo empezó a cambiar en la gastronomía latinoamericana. Las mujeres siempre estuvieron en las cocinas —muchas veces sosteniendo equipos, proyectos o ideas—, pero rara vez ocupaban los lugares de mayor visibilidad. Brasil es hoy uno de los países donde ese escenario se está transformando con más claridad.

Varias cocineras brasileñas lideran restaurantes influyentes, reciben premios internacionales y participan activamente en las conversaciones que definen el rumbo de la cocina contemporánea. No se trata solo de talento individual, que lo hay en abundancia, sino también de una presencia colectiva que empieza a modificar el mapa.

En muchos otros países de América Latina la situación es distinta. Existen cocineras extraordinarias, profesionales con técnica, sensibilidad y mirada propia, pero que todavía trabajan en segundas líneas o en estructuras donde su trabajo no siempre recibe la visibilidad que merece. Cambiar ese escenario —dar más luz, más espacio y más oportunidades— es uno de los desafíos que todavía tiene por delante la gastronomía regional.

Con ese contexto de fondo se realizó en São Paulo la cena Entre Todas, organizada por la chef Tássia Magalhães en su restaurante Nelita. Que fuera el 9 de marzo, un día después del Día Internacional de la Mujer, no fue casualidad. La propuesta reunió a algunas de las cocineras más influyentes de Brasil para compartir una noche de cocina conjunta.

De izq. a derecha: Manu Buffara, Tássia Magalhães, Bianca Mirabili. Abajo: Janaína Torres, Lydia Miya Shiihara representando a Roberta Sudbrack, y Helena Rizzo.

Estas fueron las cocineras convocadas para la cena: Helena Rizzo, del restaurante Maní; Janaína Torres, al frente de Bar da Dona Onça; Manu Buffara, del restaurante Manu en Curitiba; y Roberta Sudbrack, una de las chefs más influyentes de Brasil. Sudbrack no pudo asistir y fue representada por su sous-chef Lydia Miya Shiihara, quien presentó su plato durante la cena. También participó la pastelera Bianca Mirabili, mientras que la anfitriona de la noche fue Tássia Magalhães, chef y propietaria de Nelita. Cada una aportó un plato dentro de un menú colectivo que reflejó distintas miradas de la cocina brasileña contemporánea.

Más allá de la comida, lo interesante fue el gesto. Cocineras con trayectorias consolidadas, premios importantes y estilos muy diferentes trabajando en una misma cocina. Compartiendo mesa, conversación y experiencia.

Tássia Magalhães habló con mucha sinceridad y simpatía después de la cena. Confesó que estaba algo ansiosa antes de empezar, pero su intención era clara desde el principio: celebrar la fuerza femenina de la cocina brasileña y, sobre todo, inspirar a otras mujeres.

“Necesitamos celebrar la fuerza femenina brasileña”, dijo. “Quise reunir a estas mujeres que están al frente de grandes restaurantes y que inspiran a otras. Lo importante es que podamos abrir camino para que más mujeres lleguen hasta donde estamos llegando.”

Recordemos que Tássia Magalhães trabaja con brigadas de cocina integradas exclusivamente por mujeres en sus tres proyectos de San Pablo: Nelita, Lita y MAG Market.

El pan con manteca y caldo de Tássia.

El primer bocado, fue un plato con el maíz presente: un pan con manteca, y un caldo, de la anfitriona. Después llegó el plato de de Janaína Torres, una de las figuras más influyentes de la gastronomía brasileña actual. Su preparación, palmito, coco y hongos, trabajaba distintas variedades de palmito junto a coco, en una lectura vegetal muy delicada del producto, acompañada por un gel de mango que aportaba frescura y un contrapunto distintivo.

Janaína habló durante la cena sobre algo que atraviesa muchas conversaciones actuales en gastronomía: el lugar de las mujeres en las brigadas de cocina.

“La cocina moderna necesita tener mujeres dentro de ella”, explicó. “Si no, deja de ser moderna y deja de ser humana.”

El segundo plato, presentado por Lydia, del equipo de Roberta Sudbrack, trabajaba sobre una combinación muy presente en la cocina brasileña: camarón con quiabo. La preparación incluía quiabo ahumado relleno con camarón, acompañado por las semillas del propio vegetal tostadas hasta convertirse en pequeñas esferas que en la sensación en la boca se parecían al caviar. Un ejemplo de cómo un ingrediente cotidiano puede adquirir una dimensión diferente y hasta sofisticada.

El plato de Roberta Sudbrack.

Después llegó el plato de Manu Buffara, cuya cocina suele explorar ingredientes brasileños desde una mirada contemporánea. Su propuesta, arroz, cajú y lagostín, utilizaba una pasta elaborada con tapioca y harina glutinosa cortada hasta obtener una textura similar al arroz. La salsa combinaba cajú —la fruta del anacardo—, coco y camarón seco. Manu aprovechó el momento para hablar sobre algo que se sentía en el ambiente: el valor de reunirse.

“Es muy lindo estar todas juntas”, dijo. “Cuando las mujeres tenemos espacios así abrimos caminos y puertas para otras personas.”

El locro de Helena Rizzo, a su manera.

El cuarto plato fue el de Helena Rizzo, que eligió reinterpretar un clásico latinoamericano: el locro. Su versión incluía carrillera de buey, frijoles, maíz criollo, calabaza, limón y quinoa. La preparación mantenía el espíritu del plato tradicional, pero con una presentación más ligera. Helena lo describió con sencillez: “Un locro a mi manera”. La cocinera también habló sobre algo que suele ocurrir en esta profesión. Los cocineros se cruzan muchas veces a lo largo de sus carreras, pero no siempre tienen la oportunidad de compartir un espacio como este todas juntas.

Equipo femenino cien por ciento en la cocina.

El cierre del menú incluyó un prepostre de Tássia Magalhães, una original bombón de fruta, de tomate y cachaça. Después llegó el postre, llamado cocoliflor por su autora, Bianca Mirabili: kugaba con las texturas de coco y coliflor en distintas preparaciones. Y el cierra, un bombón de Tássia, combinaba chocolate, cupuaçu y castaña de Brasil, uniendo cacao y fruta amazónica.

El menú estuvo acompañado por un maridaje especialmente pensado por Danyel Steinle, sommelier y socio del proyecto gastronómico que integran Nelita, Lita Wine Bar y MAG Market. Steinle construyó una secuencia de vinos, que acompañó cada plato con precisión, buscando resaltar las texturas y matices de las preparaciones sin imponerse sobre ellas. El resultado fue un recorrido líquido tan cuidado como la cocina misma, donde cada copa armonizó con los ingredientes y reforzó el carácter del menú colaborativo. La selección incluyó vinos europeos y también etiquetas brasileñas, entre ellas un vino de Casa Tés, bodega ubicada en la Serra da Mantiqueira, que refleja el crecimiento reciente de la vitivinicultura local en zonas de altura.

Al terminar la cena, la sensación superaba lo que habitualmente es un menú colaborativo. La mesa reunía cocineras con estilos distintos, historias distintas y caminos profesionales propios, pero todas compartían una convicción: el futuro de la gastronomía latinoamericana también depende de que más mujeres puedan ocupar espacios de liderazgo.

Brasil hoy ofrece un ejemplo interesante en ese sentido. Varias cocineras del país han logrado reconocimiento internacional sin renunciar a una identidad culinaria propia. Y ese impulso se está replicando en otros rincones de América Latina. Porque talento sobra. Lo que todavía falta, muchas veces, es visibilidad. Y en eso estamos trabajando, de este lado, los comunicadores.

Acerca de las chefs

Las cocineras convocadas para Entre Todas reúnen algunos de los reconocimientos más importantes de la gastronomía internacional. Helena Rizzo (Maní, São Paulo) fue elegida Latin America’s Best Female Chef 2013 y al año siguiente World’s Best Female Chef 2014 por The World’s 50 Best Restaurants. Roberta Sudbrack recibió el premio Latin America’s Best Female Chef 2015. Manu Buffara (Manu, Curitiba) fue distinguida como Latin America’s Best Female Chef 2022, mientras que Janaína Torres (Bar da Dona Onça) obtuvo ese reconocimiento en 2023 y luego fue nombrada World’s Best Female Chef 2024. La anfitriona Tássia Magalhães (Nelita) fue elegida Latin America’s Best Female Chef 2025, y la pastelera Bianca Mirabili, de Evvai, recibió el premio Latin America’s Best Pastry Chef 2025. Juntas reflejan el fuerte momento que atraviesan las cocineras brasileñas en el escenario gastronómico latinoamericano e internacional.

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